Extracto
¿Cómo se llega hasta aquí?
No suele haber un momento exacto. No hay un punto de quiebre claro, ni una señal evidente que diga «esto es peligro».
Lo que hay es un proceso lento, casi imperceptible, que se disfraza de amor, de compromiso, de entrega, de sacrificio necesario.
Durante mucho tiempo, uno cree que el desgaste es parte natural de amar. Que ceder es madurar. Que callar es cuidar. Que sostenerlo todo es una virtud.
Y así, paso a paso, algo empieza a vaciarse.
Este libro no habla de personas malas ni de víctimas perfectas. Habla de dinámicas.
De patrones que se repiten con una precisión inquietante.
Historias que casi siempre dejan una sensación común: la pérdida de uno mismo.
Nadie cae de golpe. Antes hay terreno firme.
Caminamos hacia el vacío con los ojos abiertos, pero el corazón anestesiado,
creyendo que la próxima renuncia será la última, y que el dolor, finalmente, valdrá la pena.
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